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La paradoja del volante de IA: la apuesta de OpenAI por más capacidad de cómputo en plena alarma por exceso de capacidad

Mientras el mercado alerta sobre el exceso de GPU, OpenAI insiste: necesitamos más capacidad de cómputo. La verdadera batalla no es de potencia, sino de experiencia de usuario.

Mientras el mercado lanza alarmas sobre el exceso de capacidad de GPU, OpenAI acaba de declarar a través de sus canales oficiales: “Necesitamos más capacidad de cómputo”.

La reciente declaración de OpenAI

“La capacidad de cómputo es lo que hizo posible nuestro primer lanzamiento de generación de imágenes, y en las tres semanas transcurridas desde entonces, los usuarios activos semanales han crecido un 32%. Hay más en camino… y necesitamos más capacidad de cómputo”.

Una afirmación audaz en un momento en el que los analistas cuestionan si la industria ya ha construido en exceso.

La industria de la IA empieza a parecerse al volante de Amazon

Más capacidad de cómputo genera mejores modelos. Mejores modelos atraen más usuarios. Más usuarios generan más ingresos. Más ingresos financian más capacidad de cómputo.

El ciclo virtuoso está claro. La cuestión es el momento oportuno.

Amazon demostró esta lógica con la infraestructura de comercio electrónico hace décadas. Ahora la misma dinámica estructural se está reproduciendo en la IA, pero a un ritmo y con una intensidad de capital que el mundo nunca había visto.

La brecha entre los temores del mercado y la realidad

Las advertencias sobre el exceso de capacidad de infraestructura y el gasto de capital excesivo inundan el mercado. Pero la pregunta fundamental es esta: “¿Cuánto del futuro puedes traer al presente?”

La codicia humana siempre ha superado al progreso tecnológico. Y esa brecha es exactamente donde se forman las burbujas.

Cada ciclo tecnológico de la historia ha tenido un momento en el que la inversión superó la demanda a corto plazo. Los que sobrevivieron fueron aquellos en los que la utilidad subyacente era real. La pregunta para la IA no es si hay sobreinversión, sino si los casos de uso justifican la infraestructura que se está construyendo.

El verdadero cuello de botella está en otro lugar completamente distinto

Los modelos están mejorando a un ritmo asombroso. Los ciclos de entrenamiento se están acortando. Las puntuaciones de los benchmarks siguen subiendo.

Y sin embargo, paradójicamente, el prompting se ha vuelto más importante que nunca.

  • Los benchmarks de rendimiento de IA se miden mediante consultas de nivel experto
  • Las preguntas reales de los usuarios están muy por debajo de ese nivel
  • El resultado: la capacidad se dispara mientras la utilización real se estanca

Esta es la paradoja en el corazón del volante de la IA. Puedes invertir miles de millones en capacidad de cómputo y llevar el rendimiento del modelo a alturas extraordinarias, pero si los usuarios no pueden comunicar eficazmente lo que necesitan, toda esa potencia se infrautiliza.

El ganador será quien cierre esta brecha

El vibe coding nos mostró cómo es cuando la brecha se estrecha. Cuando la interfaz entre la intención humana y la capacidad de la IA se vuelve fluida, la adopción se dispara.

El mismo principio se aplica a las presentaciones, la creación de contenido, el análisis de datos: cada ámbito en el que la IA teóricamente puede ayudar pero prácticamente frustra.

No es una batalla de potencia de cómputo. Es una batalla de experiencia de usuario. Y solo ganando la guerra de la UX se puede sostener la carrera armamentística del cómputo.

Las empresas que inviertan en cerrar la brecha entre lo que la IA puede hacer y lo que los usuarios realmente obtienen de ella, esas son las que justificarán el siguiente giro del volante.

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